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31.3.08

El humor es algo muy serio



El humor es algo muy serio. Por eso escribir en tono humorístico es tan difícil.
Como dice mi buen amigo Ariel, hay que saber reírse de uno mismo. Olvidar el miedo a lo que uno quiere decir. Y aplicarlo a la vida y por supuesto a todo tipo de escritura. Qué bueno es no sentirse esclavo de nadie. Olvidarnos también de nuestros posibles lectores, precisamente para que sean ellos los que descubran lo que hay en nuestro interior. Abrir la mente y dejar que la risa haga temblar nuestros cimientos.
La risa nos cura del ridículo diario. Es una medicina que debemos tomar. Por eso al encontrar a Fernando Álvarez y Alfredo Pérez cantando “Pero te quiero”, una joyita, no he podido resistirme a ponerlos en este espacio.
Me gustan los chistes, igual que me gustan los relatos cortos. Es muy interesante observar el mecanismo de los chistes para ver el paralelismo que existe con la escritura de un buen cuento. Al escuchar un chiste uno se ve arrastrado por la recreación de la situación por el narrador, por su manera de contar y después cuando llega el final todo cobra sentido. Llega la risa como un torrente. En el cuento, la última vuelta de tuerca, te puede llevar a la sorpresa, a la risa, a la reflexión profunda y si tienes suerte puede descubrirte su secreto; esa historia paralela oculta que vive agazapada entre las letras.
El humor es algo que hay que tomarse muy en serio.

19.11.07

Maravillas recogidas por Piglia

Recojo aqui un fragmento del libro "Formas Breves" de Ricardo Piglia que resume muy bien la esencia del cuento:
"Hay una historia que cuenta Italo Calvino en "Seis propuestas para el nuevo milenio"que puede ser vista como una de las síntesis fantástica de la conclusión de una obra.
Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo. El rey le pidió que dibujara un cangrejo. Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores . pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado. "Necesito otros cinco años", dijo Chuang Tzu. El rey se los concedió. Transcurrieron diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y en un instante, con un solo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto."
La maravilla de los cuentos cortos no deja de asombrarme.

4.10.07

VIAJE HACIA MÍ



Hacía mucho tiempo que tenía ganas de leer el libro “Zen en el arte de escribir” de Ray Bradbury, y, por fin, llegó a mis manos gracias a mi amiga Teresa. El libro no es una lista de recomendaciones para el escritor novel, es en cambio, un verdadero canto a la ilusión por la escritura, es una invitación a hacer ese deseado viaje hacia uno mismo. Y casi siempre un viaje hay que comenzarlo por el principio del camino. El viaje es sin duda a la infancia. Bradbury explica como escribía largas listas de palabras, utilizando la asociación libre. Busca en sus recuerdos más antiguos y encuentra material para sus historias, muchas de ellas, de ciencia ficción. De cada listado, le salen varios cuentos e incluso novelas. Todos estos recuerdos permanecen ocultos, en la mente secreta y son nuestro tesoro.
Aquí comienzo mi investigación a ver qué sale.
Ventana. Alfeizar. Calle. Sueño. Rayas. Cruce. Mi casa. Madre. Lavabo. Manchas. Manchas en el suelo con formas extrañas. Vida secreta detrás de las paredes. Cientos de puertas representadas por azulejos de la pared. “El Rachola”. “La Bicharraca”. El hombre recoge azulejos en los descampados. Solares llenos de tesoros. Mi padre , mi hermano y yo los recorremos también. Mi hermano y yo en la puerta de la vieja misteriosa. Mi vestido de flores y mis zapatones blancos. Junto a la reja, un perrillo ladra. Yo con las trenzas. Encontramos muchas cajas de madera, pequeñas cajas vacías, pero muy limpias. Yo en el lavabo, hablando con el señor de los azulejos. Él me escucha y me habla también de su mundo lleno de burbujas de colores, de pompas de jabón que flotan por su atmósfera. El hombre de los azulejos tiene la cabeza con forma de bola de cristal con base. Sus piernas son desproporcionadas, es muy pequeño, como un duende. Siempre me acompaña cuando lo necesito.