28.7.08

Crisis o una casilla de riesgo en el juego de la oca


De nuevo he vuelto a caer en la casilla “Crisis”, trabajar, precisamente ahora en una empresa de construcción en España es una manera de decir que he tirado los dados y he caído directamente en una casilla del juego de la oca que da vértigo.
A mi edad, ya casi tengo claro que la vida es tan sólo un tablero de juego. Unos dicen que de ajedrez, otros que de damas y yo personalmente, creo que es el
juego de la oca el que mejor la representa.
Periódicamente caigo en esta casilla y ella me manda a otra como catapultada al espacio.
Cuando la época de la Reforma educativa de los 90 (Crisis), aposté por pasarme de la educación al mundo de los negocios inmobiliarios y ahora como una pelota cuyo destino es botar, vuelvo en busca de trabajo de nuevo a la enseñanza.
La verdad es que definir la crisis es más difícil de lo que parece, a mí me gustaría definirla como la oportunidad de cambio, pero no sé si es prudente reducirlo todo a eso cuando puedes ver en peligro tu forma de vida.
En estos tiempos de “crisis” en nuestro mundo “desarrollado”, las mujeres y los hombres debemos estar más receptivos a todo cuanto nos rodea. Hemos estado creyendo que el estado de bienestar en el que vivimos muchos, no podía tener ninguna amenaza. Nada más lejos de la realidad. Millones de personas viven bajo la verdadera amenaza del hambre, la guerra y la enfermedad. ¿Qué significa para ellos la palabra crisis? ¿Acaso que las ventas de pisos y coches hayan disminuido? Crisis, Una palabra vacía de contenido cuando se tienen prioridades mínimas.
La palabra crisis nos pone los pelos de punta aunque algunos no quieran dar crédito a los rumores, lo cierto es que las cosas no van bien en la economía española.
Últimamente estamos cansados de escuchar los nombres de las grandes empresas del sector de la construcción y es triste ver como muchos se alegran de su fracaso, se alegran de que la gran burbuja inmobiliaria les haya explotado en sus propias manos. Pero siempre hay que tener cuidado de lo que uno se ríe. Como poco, necesitamos mucha cautela.
De las grandes empresas dependen millones de personas, pequeñas piezas que se mueven como satélites a su alrededor. Son tiempos en los que necesitamos reflexionar más que hablar sin ton ni son. No son maneras de afrontar la crisis bombardeando a la población con todo tipo de noticias alarmantes, sin aportar algo de luz. Está bien conocer la verdad pero no echar más leña al fuego. Es muy necesario nutrirnos de información variada que nos haga mirar la realidad cara a cara.
Pero la cuestión es cómo luchar con lo que nosotros llamamos “crisis” aportando soluciones, al menos buscándolas. No debemos conformarnos con escuchar continuamente en las noticias como la economía se derrumba, necesitamos alternativas, proyectos. Todos los sectores de la sociedad, especialmente el gobierno, deberían estar dispuestos a aportar su máximo esfuerzo, cada uno dentro de sus posibilidades. Se deben ampliar los servicios de información a las empresas, especialmente a la pequeña y mediana empresa. Se encuentran indefensas, sólo se ven pagando impuestos y sin muchas respuestas ni de la administración ni de los bancos. Se sienten desorientadas. El miedo no conduce a ninguna parte. Es necesaria una atención caso a caso.
Es momento de que la sociedad ahorre en gastos superfluos y se concentre en la formación de trabajadores cualificados y en el apoyo y fomento de nuevas empresas con objetivos distintos. Debemos apostar por la cultura, el fomento del espíritu crítico y de la acción para solucionar problemas.
Debemos seguir tirando los dados, tengamos la suerte de caer encima de una inmensa y graciosa oca que nos cambie la suerte.
La red, como siempre, puede ayudarnos a encontrar las diferentes opiniones sobre la cuestión de la crisis para hacernos una idea de la realidad.
Algunos artículos interesantes relacionados:

Como enfrentar la crisis con éxito y con tono verde
Hablan de nosotros: Apocalipsis ahora
Ideas para vender pisos en Blog Inmobiliario
Un impuesto “Robin Hood” en Portugal

14.7.08

La magia de los deseos


(Foto: M.J. Yeste) CIE. ARISTOBULLE en "Le café des ilusions"

El mago, en su truco final, cortó a su mujer en dos pedazos.
Ella inocente, saludaba al público con la mano que movía tímidamente de un lado a otro, por un agujerito en la parte superior del cajón. Por la parte inferior, asomaban dos zapatos de tacón unidos a dos piernas que parecían falsas.
Él, tras una sonrisa en su punto más álgido, suspiró. Miró al suelo y vio caer un chorro de sangre a sus pies.
No hay nada tan terrible ni tan maravilloso como hacer realidad los sueños.

30.6.08

Hoy me gusta el fútbol

Foto: Reuters/C. Charisius del Periódico.com


Últimamente he descubierto mi vena deportiva. Nunca me había sentido tan española y tan futbolera como en estas últimas semanas. Siempre había mirado con buenos ojos un partido de vez en cuando, en ocasiones especiales cuando se enfrentan los grandes. Lo achacaba al recuerdo de mi padre que era un aficionado de esos que no son de ningún equipo para no estropear su entendimiento e imparcialidad futbolística. Mi padre era de esos que se mordía las uñas y se agarraba a los brazos del sillón cuando yo, en mis eternos paseos por delante de la tele, sin saber lo que pasaba, le impedía ver como entraba el balón en la portería. Estos días, cuando la sangre no me llegaba al cuello delante de la pantalla y empuñaba una cerveza en la mano, como si estuviera a punto de convertirse en un arma arrojadiza, me pregunto cuánto de sus genes llena mi cuerpo.
Tal vez todo eso no tenga nada que ver. Estos días hemos podido disfrutar de un entusiasmo de todo un país, que nunca se acaba de sentir España. Es parte de la magia española el discutir entre las distintas comunidades, el ser tan diferentes. Yo no sé muy bien de dónde soy, abuelos maternos nacidos en Albacete, los paternos en Jaén, mis padres nacidos en África e inmigrantes en Alemania, y yo como no, nacida en Cataluña, menudo jaleo pero qué más da. Siempre digo que me considero ciudadana del mundo. España es como este equipo que ha ganado la Eurocopa, cada uno de su pueblo pero que todos juntos saben ser uno. Ojalá supiéramos aplicar esta filosofía del toque, del pase a cada uno de los miembros del equipo, a cada una de las comunidades que no por ser diferentes no pueden llegar a trabajar en equipo. Ojalá que el mundo entero pusiera el mismo ímpetu en luchar por las cosas verdaderamente importantes, y lo de ayer me demuestra que podemos… No que podemos ganar un simple trofeo sino que podríamos conseguir todo aquello que de verdad nos propusiéramos. En vez de chupar pelota, pásala, dale la oportunidad al que esté mejor colocado, piensa que no eres tú el único habitante del mundo. Y por imitación, valdría la pena que todos los países supieran también pasarse la pelota entre ellos, supieran confiar los unos en los otros, no solo aprovecharse de los más débiles. Consigamos que lo bueno que tiene el deporte se traspase a los asuntos sociales, a la economía, a la cultura para todos. Dejemos atrás la parte del deporte que no nos gusta, los fichajes millonarios, los despilfarros innecesarios y los negocios sucios. Saquemos a la luz aquello que nos une y que nos hace respetar al contrario como un rival digno.

19.6.08

Teatro y libros

Tengo que hablar de dos eventos relacionados con la escritura. Tienen en común que los dos representan la ilusión del que empieza, del que siente que las cosas que le gustan llegan por fin a tomar forma aunque ya no sea tan joven. En estos tiempos en los que se ha conseguido una mayor esperanza de vida, nos domina una obsesión por la juventud que me parece totalmente ilógica. Ya es hora que nos demos cuenta que el estado de la perfección no existe.
La primera de estas citas es una nueva representación de “Obsesions i altres coses” por el grupo de teatro amateur KE+Dona, el día 15 de junio en el Casal de Cultura de Sant Climent. La obra está compuesta por una serie de monólogos y pequeños cuentos representados que son un reflejo de nuestras obsesiones. Principalmente de las obsesiones que se presentan como tópicos en las mujeres. Dos de los relatos son míos, entre ellos “La lámpara” que salió publicado en la revista En Sentido Figurado y al que le tengo especial cariño y el otro “Paraigües”. Resulta estupendo ver representada una historia que uno ha concebido para ser leída. El cuento te sorprende de nuevo cuando se le añade la interpretación del director. En este caso, directora, Angie Algaba. Las chicas estuvieron muy bien, son unas verdaderas artistas y cada vez lo hacen mejor. Espero que como ellas se han propuesto, puedan representar la obra en Hospitalet y en Cornellà. Tanto el teatro como la escritura son una necesidad casi inevitable una vez has sentido que una historia ha encajado, que ha tocado a otra persona de alguna manera o que ha sido capaz de expresar aquellas cosas que uno lleva dentro y que no sabe siquiera que estaban allí.
Aquí os dejo un pequeño texto que resume un poco el espíritu de la obra:
“Els canvis que dona la vida sota la llum d’una làmpara, et relaxes respirant i menges el que t’agrada. Quedes amb tú mateixa sota el paraigües, esperant pensar millor en les rebaixes que en la mort. Tot, amb el desig de no semblar-te massa a les teves obsession…”
Actrices: Esther Badia, Eulàlia Castellví, Esther Castellví, Amalia Granados, Teresa Martí, Carmen Sánchez, Pilar Pastor.
Autores: Joan Castellano, Esther Badia, María José Yeste.
Luz y sonido: Jordi Jal, Joan C.
Dirección: Angie Algaba.
El otro evento ha sido la presentación del libro de cuentos “Parejas” ayer día 18 de junio en el “Centre Passatge” del Passatge Mercader. La presentación se convirtió en una verdadera clase magistral de lo que significa la escritura. Los escritores son alumnos del Taller literario Grafein dirigido por Silvia Adela Kohan y los relatos son diferentes miradas sobre lo que significa la pareja. Todos los que asistimos pudimos sentir la ilusión de los autores, una ilusión por la escritura en su más pura esencia, tan sólo por el placer de contar. Surgieron muchas definiciones de lo que significa escribir y nos sentimos arrastrados por el entusiasmo de unas personas que han cumplido un sueño.

6.6.08

VI Encuentro Bitácoras y Libros en Barcelona


El día 13 de junio a las 20:00h. en el Bohemia Café de Barcelona, Diputación, 174. Esto es sólo el principio. Podéis encontrar todos los datos de éste y anteriores encuentros, en el blog "Cuchitril Literario".

Todos los amantes de los libros, escritores o seguidores de Bitácoras que tengan ganas de reunirse y compartir unas horas de buena conversación están invitados.

Hay que confirmar asistencia, sólo si se acude a la cena que será a las 10h en el restaurante Eucaliptus. Enviar un correo a liblit@gmail.com o comentarlo en la página de Cuchitril.

Hay deberes:" Escribir 10 lineas con algo que siempre tuviste ganas de decirle a alguien y no te animaste. Letra arial 12, anónimo y diciendo debajo cuál es el personaje inspirador, claro."

No dejéis de venir, promete ser divertido.

5.6.08

"Las flores del mal" de Charles Baudelaire


Ayer terminé “Las flores del mal”. Era uno de aquellos libros que se pasan años en esa lista interminable de libros del deseo. Para los que “leer” se ha convertido en una forma de droga, saben muy bien lo que digo, conocen muy bien las torres de libros que se amontonan por cualquier rincón de la casa. No dejen de leer éste, la vida no es suficientemente larga para leer tanto y como yo agradezco que alguien me aconseje algún libro que le haya movilizado de verdad me atrevo a comentar éste.
La poesía se ha convertido en una de las constantes en mi vida. Siempre he preferido leer o escribir prosa, novela o cuento pero la poesía, en pequeñas dosis ha permanecido junto a mí acechante, como esperándome detrás de cualquier esquina mientras yo me movía por otros intereses. Desde hace un tiempo, decidí que tendré siempre un libro de poesía comenzado al lado de cualquier otro que esté leyendo, como el que lee el periódico cada día.
Así le tocó el turno a Baudelaire. He quedado maravillada. Siento a veces rabia de mi ignorancia, no tengo idea de francés y me da pena no poder disfrutar del libro en su idioma original, para apreciarlo en toda su dimensión. Pero, si con una traducción he llegado a disfrutar tanto qué hubiera sido poderlo leer en francés.
El autor sabe destilar la belleza del horror, del espanto, del miedo en definitiva del mal. Es increíble como uno llega a identificarse con sus palabras, como llegas a sentir esa extraña atracción por las cosas raras.
Aquí os dejo uno de los poemas del libro…

El reloj

Reloj! Dios espantoso, siniestro e impasible,

Cuyo dedo amenaza, diciéndonos "¡recuerda!"

Los vibrantes dolores en tu asustado pecho,

Como en una diana pronto se clavarán;


El placer vaporoso huirá hacia el horizonte

Como escapa una sílfide detrás del bastidor;

Arranca cada instante un trozo de delicia

Concedida a los hombres en su época mejor.


Tres mil seiscientas veces cada hora, el Segundo

Susurra "¡Acuérdate!" -Con voz vertiginosa

De insecto, Ahora dice: "¡Heme otra vez aquí

Ya succioné tu vida con mi trompa asquerosa!"


¡Remember! ¡Esto memor! ¡Pródigo, Acuérdate!

(Mi garganta metálica toda lengua conoce)

Ganga son los minutos, ¡oh, alocado mortal!

Y no hay que abandonarlos sin extraer su oro.


Acuérdate: es el tiempo un tenaz jugador

Que sin trampas te vence en cada envite. Es ley.

Decrece el día, la noche se aproxima; ¡recuerda!

Es voraz el abismo, se vacía la clepsidra.


Pronto sonará la hora en que el divino Azar,

O la augusta Virtud, tu aún intacta esposa,

O el arrepentimiento (¡Oh, esa posada última!)

Todo te dirá "¡Es tarde! ¡Muere, viejo cobarde!"

Charles Baudelaire

29.5.08

El hombre inventado


El Hombre inventado

No digas nada. Sueña que eres otro hombre dentro de mi sueño. Deja que dibuje en tu cuerpo todas las palabras que hagan falta, las que no han sido dichas. Así tu piel, cubierta de letras de saliva negra, me contará las mentiras que yo misma he creado. Sueña que eres mi hombre inventado y créetelo que no hay mejor cosa que creer en los sueños.
M. J. Yeste

Y ahora un fragmento de un cuento que me encanta: “La escritura del Dios” de Borges, para que acudan a leerlo entero sin perder más el tiempo.

“Un día o una noche —entre mis días y mis noches, ¿qué diferencia cabe? — soñé que en el piso de la cárcel había un grano de arena. Volví a dormir, indiferente; soñé que despertaba y había dos granos de arena. Volví a dormir; soñé que los granos de arena eran tres. Fueron, así, multiplicándose hasta colmar la cárcel y yo moría bajo ese hemisferio de arena. Comprendí que estaba soñando; con un vasto esfuerzo me desperté. El despertar fue inútil; la innumerable arena me sofocaba. Alguien me dijo: “No has despertado a la vigilia, sino a un sueño anterior. Ese sueño está dentro de otro, y así hasta lo infinito, que es el número de los granos de arena. El camino que habrás de desandar es interminable y morirás antes de haber despertado realmente”.

22.5.08

Ellos

(foto: José Angel Izquierdo)
Te lo dije. Te lo he dicho miles de veces. Ellos están a punto de alcanzarme. Creo que esta vez sí que van a por mí. Hay demasiada oscuridad aquí dentro. No sé por qué todos dicen que ésta es tu casa. La casa de Dios. Por eso he venido hasta aquí para comprobar si así me escuchas ¿No estás en todas partes? En fin, en todo caso es como una oficina, gestión de los pedidos y salida de productos ¿Qué debo ser yo un proveedor o un cliente? Esa señora me manda callar. Me mira con malos ojos ¿La habrán enviado ellos? Espero que me escuches porque no puedo hablar más alto, deben estar cerca ¿Por qué has esperado tanto? ¿Por qué no los has eliminado? ¿Qué significa todo poderoso en tu idioma? Si es que hablas alguno. Te lo he pedido tantas veces. La gente dice que me invento las cosas. Nadie se cree que ellos están en todas partes, que son capaces de hacer cualquier cosa. Yo no sé cómo son pero sé que están ahí, los siento, los puedo oler, siento su presencia omnipotente. Tal vez se escondan bajo cualquier forma, incluso bajo la forma de esta señora que no para de mirarme. Sé que ellos dictan sus leyes. Sé que se creen en posesión de la verdad absoluta. Son los transformadores del mundo. Dominan la energía y las fuerzas que lo mueven. Señora no me mire así. Todos están ciegos. Se mueven tan sólo ante lo que les da una prueba, y yo nunca las he necesitado. Sólo tengo fuerzas para llorar. Me siento impotente. Me duele la boca de explicar a todo el mundo el peligro que corremos. Por eso ellos quieren eliminarme a mí primero. Seguro que nos espera un juicio final, un juicio en el que no valdrán excusas, no valdrán atenuantes, ya no valdrá hacer oídos sordos. Bien dicen que es tan culpable el que hace, como el que consiente ¿Eres tú de esos? No me gustan las velas. No entiendo a cuento de qué la gente enciende las velas. Las velas chorrean lágrimas que se hacen sólidas. No entiendo por qué no haces nada ¿Por qué guardas silencio? ¿No piensas decir nada? Nunca me gustaron las iglesias, huelen a cera y a muertos, a fantasmas, a tristeza. Huelen a ellos. Huelen a…Señora deje de mirarme así, no puedo soportar que me mire así. Grito porque me da la gana, grito porque nadie es capaz de decir lo que hay que decir, porque todo es mentira, porque el mundo es una invención de ellos, y ahora lo veo claro. Señora, que sí, que ya salgo, dígale…o mejor no le diga nada, que él también es como ellos.

15.5.08

Como pez en la pecera

Foto de Keith Carter
Ayer soñé contigo. Soñé que eras un pez nadando en la pecera. Me mirabas con esos ojos redondos con los que no te atreves a decir nada.
No me extrañó que no hablaras, tu vida de pez no se diferencia mucho de la de siempre. Abrías la boca como para decir algo pero tan solo era una mueca viciosa, parte de tu rutina acuática.
Habían pasado los años pero éramos los mismos. Yo intentaba contarte como me sentía. Tampoco se me hacía raro hablarle a alguien que se asemejaba a un pez que se movía de un lado a otro, chocando con las paredes de cristal. No era ese el problema. Lo angustioso era que las palabras tenían que luchar para salir de mi boca, como si el aire hubiera tomado la consistencia del agua. Tal vez era yo la que estaba sumergida en líquido y la pecera, el único reducto disponible.
Esta mañana, al despertar, y, ver que ni tu maleta ni tú estabais en casa, he pensado que ya debe ser demasiado tarde para aprender a nadar.

9.5.08

La destrucción de la destrucción

Yo no sabía que leer a Borges tenía semejantes consecuencias, para bien o para mal, vale la pena saber las cosas . Nunca habría sabido descubrir mi problema sin él. Me había dado cuenta que los argentinos se suelen debatir entre la dualidad, la ambigüedad y están llenos de esa especie de cabezonería propia de los géminis. Pero ahora pienso que tal vez todos ellos leyeron también a Borges. Me miro en el espejo y siento que mi problema está llegando a ser físico, ha traspasado los límites de lo psicológico.
Una sombra, una especie de vaho en el espejo del baño me hizo sospechar que dentro de mí vive un fantasma. Una parte de mí debió morir hace mucho tiempo, puede que antes de nacer. Por eso mi obsesión con la muerte y con saber que objetivo tiene la vida. Como si la dicotomía que me habita me empujara a una eterna contradicción.
Cuando mi madre se quedó embarazada tuvo que estar los nueve meses en reposo. Ya mi fantasma debía amenazar con liquidarme, quería dejar que yo saliera del vientre materno, convertida en simple sangre, y, nunca pudiera aventajarlo en nada.
Mi fantasma continuó su trabajo e iba destruyendo todo a mi alrededor. El hospital donde nací fue derrumbado a los pocos años. El colegio donde estudié lo cerraron, victima de la Reforma. Dejé la profesión para la que estudié. Cerraron la biblioteca de mi barrio a la que yo iba cada día a refugiarme. Mis padres murieron jóvenes y dejé atrás mi pueblo que ya ni siquiera reconozco. Vendí la casa donde pasé mi infancia y no tengo donde volver. ¿Fui yo o mi maldito fantasma? Creo que es para empezar a sospechar. Poco después monté un negocio que cerré a los tres años. Y lo más curioso es que nunca supe porqué me metí en algo que nunca me gustó. Era como si alguien me dictara lo más conveniente para sus intereses. Me saqué el carné de conducir, compré un coche que regalé a los pocos meses y nunca más he vuelto a conducir. A veces tengo la sensación que por el día, yo intento reconstruir todo lo que por la noche destruye mi fantasma. Tal vez la solución sea la destrucción de la destrucción pero eso tal vez fuera darle la razón. Y a eso no estoy dispuesta.

Dedicado a mi amiga Musa, mi argentina peferida.

2.5.08

Escribir a presión


Escribir a presión es como darse una buena carrera con el viento en la cara. Llegas agotado pero el subidón es estupendo. El pasado viernes 25 de abril, participé en una actividad organizada por la Biblioteca Vila de Gracia de Barcelona. 25 personas encerradas en un sótano de la biblioteca, curiosamente, un espacio sin libros, cuyas paredes tienen trozos en los que se ve la piedra como si fueran retales de un pasado medieval.
La cuestión era escribir un relato corto, máximo un folio por las dos caras, en el espacio de tiempo de una hora. El premio era un vale de 100 euros en libros de la librería Taifa de Gracia.
Al principio, nos entraba la risa floja. Mesas bajas con folios en cada parcela para un escritor. La presión comenzó cuando una de las personas eligió, al azar, el tema sobre el que teníamos que basar nuestro cuento: “Una noche en la biblioteca”. La verdad que la consigna, (como diría mi amigo Ariel) no es de aquellas que te inspirarían una novela, ¿o sí? La verdad es que nunca se sabe de donde sale la idea para una novela.
¿A quien se le ocurre participar en un experimento como este un viernes a las nueve de la noche? ¿Hemos cenado? ¿Acaso hemos comido? Los ruidos de las tripas rellenan el silencio de la sala.
La gente comienza a escribir y acto seguido a tachar, a hacer flechas que relacionan unas frases con otras. Ideas que se dan la mano y palabras que chirrían. Es increíble como una palabra te lleva a la otra , y, de la nada, surge un texto con “alguna” coherencia. Lo peor de todo fue leerlo delante de todos, aunque algunos demostraron sus dotes de actores o creadores netos, defendiéndose entre rotuladores fluorescentes, ruidos corporales en la biblioteca, romances con los libros, incendios, aventuras fantásticas y sesudos tratados de literatura. Los relatos eran en castellano y catalán más o menos al 50%.
Indiscutiblemente los cuentos que triunfaron más fueron los de tono humorístico, cosa a tener en cuenta para futuros encuentros, la sorpresa y el humor se mueven muy bien en lugares reducidos, tanto de espacio, como de tiempo. La risa asegura el éxito si está bien llevada.
Creo que todos quedamos agotados. El jurado estaba formado por un agente literario, una escritora y trabajadora de la librería Taifa( que resultó ser mi amiga Irantzu Merino, con lo que estaba asegurado ya, sólo con ella, el buen criterio) y un representante de la biblioteca.
El cuento elegido fue el de un chico alto y desgarbado, del que no recuerdo su nombre, pero que me dejó una muy buena impresión. Su relato era genial, con un toque de humor divertidísimo y nombrando autores y títulos de libros bien escogidos. Hizo una especie de paralelismo entre “Noche de bibliotecas” y “Noche de discotecas”. Un grupo de personas se concentra en diferentes bibliotecas hasta que cazan un buen libro y una pareja, si es posible, tarea nada fácil. Creo que saldrá publicado en la revista Literata de junio. Siento no acordarme de más detalles, pero es que fueron unas horas muy densas y bien aprovechadas
Después, el grupo de amigos que nos habíamos enganchado juntos al concurso, acabamos cenando pizza y riéndonos un montón recordando a Martes y Trece con la empanadilla, un clásico que es ahora un descubrimiento genial para los jóvenes actores con los que compartí la cena. Cuando te acuerdas de cosas de hace 20 años atrás, sientes una sensación agridulce.
Nos quedó “el concentrado de caldo de la olla a presión de la Escritura”. Qué bueno es compartir una afición con los demás.

28.4.08

El creador de historias

El pasado 22 de abril, Margarita Espuña presentó la obra ganadora del IV Concurso de Narrativa para mujeres Delta. La presentación tuvo lugar en la Capilla del Castillo de Castelldefels. Llevo varios años siguiendo la pista a este concurso, al menos seis o siete. Lo descubrí en una revista, recorté la noticia y me obsesioné en participar y lo hice, aunque por aquellos entonces escribía aún peor que ahora. Fue para mí un acicate para animarme a llevar a cabo mi sueño. El sueño de dedicarme a escribir de una manera seria. La verdad es que cuánto más sabes, más te cuesta escribir porque tienes en cuenta muchos más elementos y te das cuenta principalmente que describir una anécdota o relatar la realidad no es lo mismo que la ficción, no es lo que llamamos literatura.
Cada año que asisto a la presentación de alguno de los libros, me planteo si sigue siendo adecuada la discriminación positiva hacia las mujeres y todavía creo que sigue siendo necesario. Si para un hombre es difícil dedicarse a escribir para una mujer, lastimosamente sigue siendo el doble de difícil.
El libro de Margarita Espuña (escritora también de otros libros publicados como: “Lágrimas rojas, Tania , compañera del Che”, “Las orillas del Sena”, “La mujeres tienen mucho cuento” “Morir por amor a la vida” y “Tres tazas de café”) , “El creador de historias” es una historia tierna e intimista. Reivindica el poder terapéutico de la escritura, el papel de herramienta humana para encontrar nuestros más íntimos secretos, aquellos que no sabemos descubrir a simple vista. Pero ese papel tan solo es una de las vertientes de la escritura ya que ésta se pone también al servicio de los demás. La escritura es capaz de crear mundos que cada persona asimila como suyos. Cada lector se identifica con una parte de la historia y el narrador se convierte en un verdadero escritor.
El libro narra el pequeño milagro cotidiano visto a través de un torturado y solitario quiosquero que no acepta su realidad y escribe como terapia su trauma juvenil que permanece secreto hasta el final de la novela, para culminar en un final esperanzado y abierto.
Disfrutamos de la tarde mi amigo Dedalus y Carmen Lafay (finalista del premio con su novela “Nosotras y ellos, seducir en Barcelona”) hablando de nuestros proyectos y de lo importante que es “pasarlo bien en el camino” (igual que la vida, la escritura es un viaje), escribir como locos, riendo y llorando aunque nunca lleguemos a verlo publicado, nadie dijo que fuera fácil. El cóctel, un éxito ( con canapés muy buenos, de esos que llenan los auditorios, el jamón ni probarlo, voló como si tuviera alas) Volvimos a casa con el libro firmado por la autora, “Por los amores perdidos”.

24.4.08

Mi peor enemigo



Me siento en una silla, dejo el libreto en el suelo. La escena que tengo que representar es una fuerte discusión. En la memoria danzan las palabras sin orden .Comienzo a echarlas fuera como si fuera un autómata. Soy una especie de robot sin sentimientos que recita frases sin ninguna entonación, una serie de leyes fantasmas salidas de alguien sin corazón ni tripas. Mi tono sin color es completamente neutro. Es así como me lo exige Ángel, el director. Tan sólo quiere comprobar que me sé el texto. No le interesa lo que pienso. Después me pide que busque en mi interior, una emoción, un sentimiento que me ayude a vestir esas frases, como él quiere. Busco la intención en otros lugares, en otros seres que quedaron atrás, pero que no se han borrado de mi mente. Busco en otras palabras que fueron dichas, el tono que necesito para interpretar, como si corazón y palabra pudieran aislarse en tubos de ensayo para utilizar en cualquier experimento del comportamiento humano. Quiero hallar situaciones llenas de rencor, llenas de furia y no las encuentro. No encuentro esos enfrentamientos cara a cara, ese sentimiento de lucha por algo que de verdad me importa. Sólo siento dejadez, impotencia, conformismo, un eterno asentir con las opiniones de los demás. Veo una inmensa llanura en el horizonte. No veo a nadie con quien discutir, estoy sola. Son unos segundos eternos. Un silencio aterrador.
Sigo en mi silla, sobre las tablas, como un náufrago aferrado a ellas. El decorado es muy simple: algunos muebles, un perchero y poco más. De pronto, encuentro lo que buscaba. Al girar la cabeza, me veo en un espejo situado a un lado del escenario y siento rabia, la suficiente rabia como para unirla a las palabras memorizadas. Entonces, convierto mis palabras en flechas y me las lanzo a mí misma en un calculado suicidio. El director me felicita, me dice que es eso lo que él quería escuchar, ese es el tono correcto. Y lloro por dentro sin derramar una sola lágrima.

13.4.08

La duda ¿palabra maldita?


Me gusta el mar por su fuerza y su debilidad porque en la indecisión de sus olas se representa la duda que lleva a la sabiduría.


Fragmento de la Oda al mar de Pablo Neruda
“Aquí en la isla
el mar
y cuánto mar
se sale de sí mismo
a cada rato,
dice que sí, que no,
que no, que no, que no,
dice que si, en azul,
en espuma, en galope,
dice que no, que no.
No puede estarse quieto,
me llamo mar, repite
pegando en una piedra
sin lograr convencerla,
entoncescon siete lenguas verdes
de siete perros verdes,
de siete tigres verdes,
de siete mares verdes,
la recorre, la besa,
la humedece
y se golpea el pecho
repitiendo su nombre."

Muchas veces odiamos esa situación de duda, esa indecisión que nos tortura. Una intranquilidad se instala en la barriga y hace física la preocupación. Siempre la misma sensación de haberme equivocado, de no elegir la opción correcta en cualquier situación de la vida. ¿Es la duda una de esas palabras malditas? ¿Algo que nadie desea? Al plantearme que todas las palabras se merecen una oportunidad, me doy cuenta de lo equivocados que podemos estar al pensar así. A la hora de escribir la duda es un elemento fundamental. ¿Qué es un libro que no genera dudas? La duda siempre nos da la oportunidad de crear otra posibilidad. Si el escritor sabe jugar sus cartas, hace que el lector desconfíe, que vaya en la búsqueda de la verdad, y que se plantee gracias a las palabras que lee que tal vez las cosas no son lo que parecen, que existe otra visión en la que él nunca había pensado.
Según Wikipedia, la palabra me traslada directamente a la reflexión filosófica:
“La duda constituye un estado de incertidumbre y un límite a la confianza o la creencia en la verdad de un conocimiento. Su contrapuesto es la certeza. Puede proyectarse en los campos de la decisión y la acción, o afectar únicamente a la creencia, a la fe o a la validez de un conocimiento. Si le antecede una "verdad" convencionalmente aceptada, la duda implica inseguridad en la validez de ésta. Lo característico de la duda es la suspensión de la decisión en orden a la acción o de la afirmación de una proposición respecto a un conocimiento respecto a su validez como verdadero.
Cuando la duda se acepta como ignorancia puede ser fuente de conocimiento por el estudio y la crítica.[1] "
La duda aparece como una afirmación constante, aunque suene a contradicción, de que no lo sabemos todo, de nuestra ignorancia que nos empuja a querer saber más.

Frases célebres:

La duda es uno de los nombres de la inteligencia. (Jorge Luís Borges)
Duda siempre de ti mismo, hasta que los datos no dejen lugar a dudas. (Louis Pasteaur)
Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas. (René Descartes)
Es menos malo agitarse en la duda que descansar en el error. (Alessandro Manzoni)
En todas las actividades es saludable, de vez en cuando, poner un signo de interrogación sobre aquellas cosas que por mucho tiempo se han dado como seguras. (Bertrand Rusell)
El que nada duda, nada sabe. (Proverbio griego)

31.3.08

El humor es algo muy serio



El humor es algo muy serio. Por eso escribir en tono humorístico es tan difícil.
Como dice mi buen amigo Ariel, hay que saber reírse de uno mismo. Olvidar el miedo a lo que uno quiere decir. Y aplicarlo a la vida y por supuesto a todo tipo de escritura. Qué bueno es no sentirse esclavo de nadie. Olvidarnos también de nuestros posibles lectores, precisamente para que sean ellos los que descubran lo que hay en nuestro interior. Abrir la mente y dejar que la risa haga temblar nuestros cimientos.
La risa nos cura del ridículo diario. Es una medicina que debemos tomar. Por eso al encontrar a Fernando Álvarez y Alfredo Pérez cantando “Pero te quiero”, una joyita, no he podido resistirme a ponerlos en este espacio.
Me gustan los chistes, igual que me gustan los relatos cortos. Es muy interesante observar el mecanismo de los chistes para ver el paralelismo que existe con la escritura de un buen cuento. Al escuchar un chiste uno se ve arrastrado por la recreación de la situación por el narrador, por su manera de contar y después cuando llega el final todo cobra sentido. Llega la risa como un torrente. En el cuento, la última vuelta de tuerca, te puede llevar a la sorpresa, a la risa, a la reflexión profunda y si tienes suerte puede descubrirte su secreto; esa historia paralela oculta que vive agazapada entre las letras.
El humor es algo que hay que tomarse muy en serio.

25.3.08

Cobardía




Tuve miedo al mirarte.
Subí las escaleras y entré en tus ojos. Detrás del espejo encontré un laberinto de pasillos. No supe hacia donde ir. Todas las puertas estaban cerradas. Presentía que detrás de cada una de ellas, se escondía un secreto, un rencor , un animal.
No fui capaz de abrir ninguna de tus puertas. Me rendí por cobarde. Salí despacito de tus ojos, sin atreverme a mirar atrás.

13.3.08

Después de las elecciones.


Después de las elecciones.
Mi amigo el marroquí.

Llorar de alegría y de tristeza y una cosa me lleva a la otra, en un ir y venir continuo.

Después de escuchar a Zapatero la noche en que se conoció nuestra victoria, comencé a pensar en mi amigo el marroquí.
Las últimas palabras del presidente fueron para los que tienen menos, los más desfavorecidos y que carecen de las necesidades que hoy consideramos básicas.
Sentí una alegría agridulce, de muy dentro.
Conocí a mi amigo en una tienda china, de esas en las que puedes encontrar de todo.
El hombre cogió un racimo de uvas de plástico. En mi afán por descifrar historias que vienen en clave, lo seguí por la tienda. Cruzamos la mirada durante unos segundos. Sus ojos oscuros me trajeron recuerdos antiguos. Mi madre nació en Marruecos, en ese polvoriento Marruecos español que casi nadie recuerda.
Cogí una chuchería cualquiera y al ir a pagar, Él se puso delante en la cola. Puso encima de la mesa lo que quería comprar. La china lo miró de arriba abajo y le dijo que se levantara la chaqueta, que seguro que llevaba algo más y quería llevárselo sin pagar.
Él le enseñó todo y bajo la chaqueta, sólo llevaba una riñonera y dentro bastante dinero para pagar mucho más de lo que había cogido.
Le defendí como pude ante la china cabreada, se disculpó diciendo que estaba harta de que la robasen.
Él me agradeció mucho que lo hubiera defendido y yo le dije que en el fondo éramos casi paisanos. Hablamos de pueblos del Norte de África, de Melilla, del café, del té, de cosas sencillas que los dos compartíamos.
De esto han pasado por lo menos dos años y nos seguimos saludando cuando nos cruzamos. Somos vecinos. Él vive en una furgoneta en el aparcamiento de enfrente de mi piso. A veces me hago la despistada para que no se de cuenta que lo he visto. Busca cosas en los contenedores de basura, hierros, trastos que luego guarda en su furgoneta, juega al “Tetris” cada día para que le quepan todas las cosas, hasta que saca algo por ellas.
Ayer, lo encontré dando golpes a una chapa metálica que resonaba en el silencio de la noche. Demasiado ruido. Tuve miedo por él. Me dio por pensar que alguien pudiera hacerle daño o que la policía le llamara la atención. A menudo habla sólo, antes no lo hacía, palabras sueltas en árabe que no necesitan traducción. A la hora de dormir, no puedo quitármelo de la cabeza. Todos estamos tan cerca y tan lejos. Siento su frustración y siento la mía propia, mis fracasos, mi impotencia, saltan a mis ojos. Es como quien escucha una música y llora sin saber muy bien por qué, por muchos motivos juntos.
Sé muy bien que podemos hacer tanto por los demás si nos lo proponemos. Lo primero respeto y confianza, lo segundo optimismo que renace de las cenizas de la incomprensión
Y me pregunto: ¿Tiene Zapatero poder suficiente para atacar los problemas de verdad? ¿No se verá atrapado por intereses?
Todavía quiero creer en los demás.
Dentro de la furgoneta de mi amigo el marroquí, se puede ver colgado en el retrovisor un racimo de uvas de plástico. Tal vez sólo quepa decir ahora, “Buenas noches y buena suerte”.

7.3.08

UN LIBRO PARA DISFRUTAR


101 coños de Carlos Maza, Salvador Alario, Iván Humanes e ilustraciones de Vanesa Domingo, es un libro divertido y sugerente, aunque los autores aconsejan dosificarse y aplicarlo en dosis pequeñas, es muy difícil resistirse a su encanto y no leerlo en una sóla noche.
Me gusta mucho la sencillez de los relatos y de las ilustraciones, que como todo buen libro reafirman la complejidad que en realidad encierra. Es un libro que sin demasiadas pretensiones, cumple las expectativas de un lector amante de los microrelatos.
Qué disfruten de su lectura…

28.2.08

Lo que nunca te dije

(foto Kamil Vojnar)

Es lo que nunca te dije
lo que me llena por dentro.
Cominezo mi viaje camino a la infancia.
Los vencejos han vuelto otra primavera,
el mismo día de siempre.
Repetición infinita que surca el cielo.
Salen gritando de mis adentros,
buscan un lugar que está muy lejos.
Camino incesante y pienso que avanzo.
Tal vez retrocedo, deshago, ensueño,
maldigo hacia atrás en el tiempo.
Sigo con pies doloridos y,
la sangre dibuja senderos invisibles,
sólo sus gritos me llenan de antaño.

21.2.08

MIS PERSONAJES






La primera vez que decidí inventarme a mí misma pensé que no volvería a intentarlo.
Empecé con lo fácil, cuestiones de mi aspecto exterior, un color de pelo y un tatuaje de un animal fantástico, cosas que le hacen a uno reconocerse cuando se mira al espejo sin demasiado detenimiento. Inventé un nuevo marido fruto de una relación larga, llena de discusiones y reencuentros. Me costó mucho elaborar su carácter, para que fuera creíble. Sus multiples cambios de humor me tenían confusa, pero supongo que fue una decisión acertada, era uno de esos que toda mujer está dispuesta a inventar. Otra cuestión fueron los niños. Fue muy dificil volver a la infancia para inspirarme en las aficiones típicas de la niñez, además de añadir las características propias de los tiempos actuales, tales como actividades extra escolares, video juegos, los niveles de estudio y la música de moda. Fue pesadísimo pensar en el tipo de familiares, tíos, primos, abuelos, incluso padres y el entorno social al que debían pertenecer. Todo dejaba huella en la invención de mí misma, era como un puzzle en el que todas las piezas tienen importancia para completar el dibujo. Al sopesar los elementos sociales de mi personalidad, me di cuenta que tal vez no podría llegar a ser nadie sin los demás, sin una buena construcción de todos aquellos elementos que no eran yo pero que formaban mis límites, que formaban la idea de mí flotando en sus mentes. Al trabajar en los límites, pensé que también debía emplearme a fondo con mi casa ¿Qué es una persona sin su casa? Así inventé un decorado en el que actuar y representarme a mí misma. Llegué entonces a mis sentimientos, los había estado aplazando durante mucho tiempo. Para reactivarlos, podía inventarme a un amante pero me dio miedo. En lugar de eso, una mascota que aunque requiere algunos cuidados, no resultaría tan problemática. A pesar de todos mis esfuerzos, no sabía cómo debía sentirme, amor, odio, locura eran muy dificil de determinar. Tenía la sensación de estar incompleta. Justo al llegar al final de mi creación me sentía con el mismo vértigo que al principio, ¿debía tal vez seguir creando sin parar? Ví mi sombra dibujada en la acera, esa forma negra en movimiento que parecía pedirme que volviera a empezar, que todo lo inventado había quedado detrás de esa mancha negra y que era necesario seguir escribiendo. Seguir escribiendo e inventando nuevos personajes todos escondidos detrás de mi sombra.

18.2.08

Quién no tiene un ramillete de secretos




El encuentro Bloguero fue todo un éxito. He estado pensando qué faltaba por relatar después de leer unas cuantas crónicas muy inteligentes de algunos blogueros, Palimp: http://lepisma.liblit.com/2008/02/17/alcorque-y-curiosidad-anal/ , Nacho: http://elultimopeaton.blogspot.com/2008/02/alcorques-y-otras-curiosidades.html y algunas más . La verdad es que me lo han puesto dificil, no me queda más que ir pensando qué secreto corresponde a quien y confundirlos con mi propio secreto. Al fin y al cabo, quien no se siente a veces un mediocre, que ha querido mucho a su abuela y se ha sentido en parte culpable de su muerte; que necesita creer en algo aunque sea en las cartas; que siente confusión con sus deseos sexuales hasta el punto de ir al sexólogo aunque sea a contarle que sueña cada noche con Terelu Campos y robarle los libros de las estanterías de su consulta; que le huelen los pies en el cine y en cualquier sitio; que ya se ha leído El Código Da Vinci, En busca del tiempo perdido y algún tostón más mientras corregía algún texto aunque no fuera en una editorial o leía algún diario privado por el que pagaba un precio demasiado alto; quien no se emoció en los juegos olimpicos aunque no llevara la antorcha; Ahora eso sí, que después de imaginarme sentir “la curiosidad anal”, yo creo que ya debo ser capaz de comer carne humana sin tragarla.

14.2.08

Alicia en la España de las maravillas

(foto flickr)


Primer capítulo: En el agujero


Alicia decidió apagar la televisión. Estaba demasiado asqueada de escuchar por enésima vez las mismas no-noticias. Le vino a la memoria las historias del “Caso” que le contaba su abuela. Decidió entonces dar un paseo. Alicia vive en una inmensa ciudad llena de colmenas muy cerca de Barcelona. Se acercó a las obras de la estación. Allí le llamó la atención un conejillo que hablaba y hablaba metiendo prisa a los obreros. Le dijeron que era la ministra pero ella no hizo mucho caso. Caminaba despistada entre tanto escombro y sin darse cuenta cayó en un interminable socavón. La paredes de aquel pozo estaban llenas de pantallas de LCD que la bombardeaban con anuncios de ojos que no beben coca-cola y que hablan con lenguas que los hacen rabiar; de gente que gana 3000 euros por no hacer nada y de otros a los que un señor vestido de rojo les presta la misma cantidad y pagan 30 veces más por los intereses, eso sí, con todas las facilidades. Alicia pensó que por aquel pozo tan largo llegaría casi a las antípodas, o al centro de la tierra. Estaba contenta por lo que sabía, a pesar de ser alumna de las primeras promociones de la Reforma. Se entretuvo en ensayar algunas frases en inglés, por si caía en un lugar del extranjero aunque no con mucho éxito, debido a su bajo nivel oral. No quiso pensar más, ella siempre seguía la máxima de la improvisación y esta vez no iba ser diferente. Por algo se consideraba una verdadera ciudadana española. Envuelta en sus pensamientos casi no se dio cuenta del aterrizaje, que fue mucho más suave de lo que ella esperaba aunque tuvo que esquivar al conejo que por poco le cae encima. Al levantar la cabeza vio un cartel que ponía: Madrid. Esta vez si que había seguido la línea de alta velocidad, ni el AVE es capaz de hacerlo en tan poco tiempo y tan barato. Unos metros más allá reconoció a Zapatero que estaba dando un mitín improvisado, como no, justo en la puerta del Parlamento, ¡Qué tensión! Había visto tantas cosas raras que llegó a pensar que nada en realidad era imposible, hasta que que se le acercó Rajoy tocándole suavemente el hombro, con una bandejita sobre la que tenía una botella que ponía: Bébeme y una galletita en la que se leía: Cómeme.

12.2.08

Se concreta la cita

(foto del IV encuentro)

Más datos sobre el " V "encuentro "Bitácoras y libros en Barcelona" en la página de Cuchitril literario.


La Reunión comenzará en el Lletraferit y después se alargará en el restaurante Eucaliptus, hay que confirmar asistencia sólo para el restaurante. Todo lo demás vendrá después si la noche estira, entre secreto y secreto, por supuesto inconfesable. No dejéis de curiosear.

10.2.08

Nuevo encuentro

Parece que se avecina un nuevo encuentro de blogueros aficionados a los libros y a la escritura.
Aquí os dejo el enlace para que os informéis de las novedades. Cuchitril literario, página de un magnífico lector compulsivo que os gustará.
http://lepisma.liblit.com/2008/02/07/bitacoras-y-libros-en-barcelona-cinco/#comment-7011

6.2.08

La voz


“Nadie resiste la audición de su propia voz, a menudo no la reconocemos y es que la voz separada de su origen, instaura siempre una especie de extraña familiaridad(…) La voz es el signo del tiempo(…) al ser la sustancia simbólica de la vida humana, hay siempre en su origen un grito y en su final un silencio; entre esos dos momentos se desarrolla el tiempo frágil de una palabra.”
(Recogido de: El susurro del lenguaje. Mas allá de la palabra y la escritura. De Roland Barthes)
¿Es por esa extrañeza ante la propia voz que al escritor le cuesta encontrarla para escribir lo que siente? ¿Se tratará de encontrarse uno así mismo?

14.1.08

La tela de araña

( Foto de Roberta Ragona)

Me siento como una araña largando un hilo de seda al viento esperando que se agarre a alguna rama . Estiro el hilo y camino varias veces por él, lanzando más. Me dejo caer y grito en mi salto. Escribo mil palabras invisibles que recorren el mundo. Procuro que mi tela no sea deamasido pegajosa. Tengo miedo de seguir mi viaje incierto. Mis ocho ojos me piden que los enseñe a ver con otra mirada y yo me desespero buscándola pero sigo siendo miope. Cada uno de mis ojos lee un libro distinto, yo los devoro y me alimento. Me relaja la transparencia de mi tela, me hipnotiza y quiero seguir deslizándome por ella. Pero siento que la espiral cada vez es más peligrosa y tal vez mi único deseo sea morir envuelta en la tela de otra araña que sepa tejer mejor que yo.

30.12.07

Mentira



El último libro del año. ¿Significativo? No sé. Lo que sí es verdad es que “Mentira de Enrique de Hériz es un buen libro. De esos que tanto nos gustan a los “aficionados a la escritura”. A pesar del título es un libro sincero, lleno de reflexiones que te hacen disfrutar. Trata el tema de la mentira desde un punto de vista filosófico, por llamarlo de alguna manera.
La historia está contada a dos voces por una madre y una hija, puntos de vista tradicionalmente encontrados. El libro está lleno de contrastes extremos: madre/hija, vida/muerte, luz/oscuridad, ficción/realidad, pero no por eso deja de considerar la multitud de grados que hay en estos contrastes.
La novela parte de una mentira o error, en el que se da por muerta a una mujer de 69 años, es antropóloga especializada en ritos funerarios , la cual está en la jungla de Guatemala. En un accidente muere otra mujer, hay un error en la identificación del cadáver y se da por hecho que ella a muerto. Durante todo el libro esta mujer revisa toda la historia de su familia a partir de este incedente. A su vez la familia se encuentra reunida en un pueblecito en la costa; y la hija se encuentra por otro lado revisando también la historia de la familia. Cada uno la escribe a su manera.
El libro está lleno de diferentes tipos de mentiras: documentos sobre historia (que es la mayor mentira socialmente aceptada), historias de amor ( el amor en sí no es una mentira, pero el enamoramiento es un proceso de invención de uno mismo y de la persona en la que uno se proyecta; y como remate encontramos hasta cuentos chinos representados en la historia de Li Po.
Tuve la oportunidad de escuchar al autor el pasado 20 de diciembre en una charla en la biblioteca de Viladecans. Al escuchar sus palabras confirmé la sensación de sinceridad que el libro transmite. El autor explicó que no sigue normalmente un plan previo, si no que le gusta ir descubriendo lo que pasa casi a la vez que el personaje. El libro está muy documentado, Enrique de Hériz se pasó casi tres años leyendo libros de antropología, pero con muy buen criterio no utiliza nada más que lo estrictamente necesario en la narración, se nota muy bien que el iceberg tiene una buena base.
Sólo le haría un reproche a la edición y es que diferencia las voces de las dos mujeres utilizando para una de ellas letra cursiva y no es necesario para nada porque se diferencian perfectamente. Para mí, tan sólo consigue que sea más dificil la lectura de la parte en cursiva a nivel visual. Supongo que esa utilización nace del miedo de que no se entienda bien.
El autor destacó varias ideas como por ejemplo: “la obligación de cualquier novelista es inventar”. Lo que sucede es que hay una definición clásica de novela que es: una novela es una mentira que tiende a construir una verdad.
Estoy de acuerdo con el autor en que la mentira interesada que busca un beneficio es despreciable. Lo admirable tal vez, es la mentira en el sentido de la construcción mental que puede provocar una reflexión tendente a la verdad en quien la recibe.
También es interesante el papel protagonista de “la memoria” que en momentos determinados puede ser el origen de la mentira. “La memoria funciona como un ordenador, lo que recordamos cada vez es la última versión que guardamos de nuestro recuerdo, nunca el original”
En cierta manera, la mentira es un ingrediente indispensable de la vida o tal vez sea más correcta llamarla, en este caso, ficción, para descargarnos de esa parte de sinificado negativo que la envuelve.
Información:
-Charla con Enrique de Hériz autor de “Mentira, Biblioteca de Viladecans.
-Entrevista de Isabel García Adánez, Siete preguntas en torno a Mentira.
http://www.espejodepapel.net/deheriz.htm

17.12.07

Flores de olvido


Una música de estructura fractal lo envuelve todo.
Las gotas de lluvia se deslizan por la cristalera. Da la sensación de que en cualquier momento se van a convertir en flores de nieve con pétalos que cortan.
En las noticias de la tele, veo la imagen de un viejo compañero. Hace veinte años que no lo veía y lloro.
Las lágrimas manchan la hoja y dibujan flores de pétalos de tinta.
No escucho el sonido de las gotas al caer al suelo, tan solo las veo saltar, dibujan flores de pétalos transparentes que apenas se ven, que no huelen que existen un segundo para dejar paso a otras de igual forma.
Hasta que cese la lluvia. Hasta que el hielo se deshaga. Hasta que las palabras sobre la hoja de papel se emborronen. Hasta que así, se disuelvan todas las flores.

11.12.07

¿Sabemos lo que sentimos?

Después de leer “Inteligencia emocional” de Daniel Goleman, saco varias ideas en consecuencia que me sirven en la investigación de ese otro mundo , de ese mundo oculto que quiere tomar la forma de letras y que tanto me interesa. Una de ellas es la necesidad de una educación emocional, saber identificar sentimientos y darles nombre para poder así diferenciarlos. Parece una cosa normal pero es más dificil de lo que parece a simple vista, saber lo que uno siente en realidad en cada momento no es tarea fácil. Una segunda idea es la cuestión de entender, de saber leer los sentimientos de los demás, llegar a la empatía con el otro. La humanidad posee muchas más cosas en común que cosas que nos separen. Si realmente fuéramos capaces de ponernos en el lugar del otro, en vez de cerrarnos en banda, las cosas serían muy diferentes.
¿No será esa otra mirada que busca el escritor una manera de conectar con su lector que ni si quiera él mismo sospechaba? La empatía con el lector... un sueño más para el que escribe.
Unas citas para pensar:
Joseph Campbell: “Los sueños son mitos privados y los mitos son sueños compartidos”
Sócrates: “Conócete a tí mismo”
Lao-Tsê: “El hombre que conoce lo exterior es erudito, el hombre que se conoce a sí mismo, es sabio. El que conquista a los demás es poderoso, el que se conquista a sí mismo es invencible.”

29.11.07

Mi otra cara


Soñar que uno está enamorado
y que te besan al alba.
Soñar con la libertad
mientras te aplastan.
Soñar que vuelo
mientras mis pies se hunden
En el fango que corroe.
Reconocer una foto marchita
y borrar el tiempo
como quien plancha una arruga.
Es soñar el equilibrio
que me mantiene derecha.
La realidad y el sueño
dos patas de una misma mesa
en la que come el silencio.
Si derribo la vigilia
también caerán mis sueños.

26.11.07

Estructura fractal






A veces, al pararme a pensar en cualquier hecho, en la forma de una flor, en el abandono, en los sueños o en la muerte, no importa la cuestión, siento una mezcla de angustia y asombro. Me paro ante la repetición minuciosa de las cosas. De esas cosas que a su vez están hechas de pequeños elementos que se repiten hasta el infinito. Eso que llaman estructura fractal me maravilla y me asusta.
El sábado 24 de noviembre estuve en el “Saló del llibre” de Barcelona. Allí escuchamos un emocionante duelo o desafío poético, entre Joan Margarit y Feliu Formosa, dos grandes de las letras catalanas que no me defraudaron. Tuvieron que luchar con un ruido infernal que lo ocupaba todo e incluso con los portazos de una puerta metálica que nadie se molestaba en sujetar. Era como contra viento y marea. A pesar de todo, los autores tuvieron la oportunidad de hacerme pensar.
En un momento dado de su intervención, Joan Margarit nos recitó un poema recogido en su último libro “Barcelona amor final” que habla de un profesor que tuvo en la Facultad de arquitectura y que comenzaba cada clase recordando los meses, días y horas que hacía que había muerto su hija, en un homenaje eterno que él se había propuesto hacer. Muchos años después, Margarit comprende a su profesor de una manera casi mágica. El poeta también perdió a su hija y no puede olvidar la conexión extraña, la repetición dolorosa que experimenta como discípulo de su profesor también en el dolor.
Es cierto que la repetición constante es el ritmo musical de la vida. Es una música a veces maravillosa y otras, despiadada. Todo es ritmo y música en última instancia.
Joan Margarit acabó recitando un poema de Antonio Machado que quiero también ofrecer en este espacio y que trata de realidad y sueño.



Era un niño...
Antonio Machado
Era un niño que soñaba


un caballo de cartón.


Abrió los ojos el niño


y el caballito no vio.


Con un caballito blanco


el niño volvió a soñar;


y por la crin lo cogía...


¡Ahora no te escaparás!


Apenas lo hubo cogido,


el niño se despertó.


Tenía el puño cerrado.


¡El caballito voló!


Quedóse el niño muy serio


pensando que no es verdad


un caballito soñado.


Y ya no volvió a soñar.


Pero el niño se hizo mozo


y el mozo tuvo un amor,


y a su amada le decía:


¿Tú eres de verdad o no?


Cuando el mozo se hizo viejo


pensaba: Todo es soñar,


el caballito soñado


y el caballo de verdad.


Y cuando vino la muerte,


el viejo a su corazón


preguntaba: ¿Tú eres sueño?


¡Quién sabe si despertó!

19.11.07

Maravillas recogidas por Piglia

Recojo aqui un fragmento del libro "Formas Breves" de Ricardo Piglia que resume muy bien la esencia del cuento:
"Hay una historia que cuenta Italo Calvino en "Seis propuestas para el nuevo milenio"que puede ser vista como una de las síntesis fantástica de la conclusión de una obra.
Entre sus muchas virtudes, Chuang Tzu tenía la de ser diestro en el dibujo. El rey le pidió que dibujara un cangrejo. Chuang Tzu respondió que necesitaba cinco años y una casa con doce servidores . pasaron cinco años y el dibujo aún no estaba empezado. "Necesito otros cinco años", dijo Chuang Tzu. El rey se los concedió. Transcurrieron diez años, Chuang Tzu tomó el pincel y en un instante, con un solo gesto, dibujó un cangrejo, el cangrejo más perfecto que jamás se hubiera visto."
La maravilla de los cuentos cortos no deja de asombrarme.

15.11.07

El colchón



Debería de haberme puesto las zapatillas. Quién me mandaría ponerme los zapatos. Vieja chocha. Maldita hebilla. A lo mejor ese chico. Es inútil, cruza a la otra calle, ni me mira. Apoyaré el colchón contra esa pared y allí lo recogerá el camión, al lado de la basura. Qué lejos se ve. La carga para mí sola, como siempre. Pesa el condenado. Buenas siestas se pegó el gachón. Aún huele a vino. Se me escurre. Quién me iba a decir a mí, con la fuerza que yo tenía. Qué calor. Y las monas que durmió el tío. Y que no pasa nadie. Es lo último que me queda de Dionisio. Ay! Mi pie. Por fin terminé con todo. Son tantos años. La rodilla también. En cuanto llegue me tomo la pastilla. Qué memoria tengo. Aún tiene el hueco de su cuerpo. Es mejor así, sin que nadie me vea. Las vecinas dirían que no lo guardo de recuerdo. Que un marido es un marido. Un respeto, diría Luisa. Ella qué sabe de respeto. De puertas adentro él era otro hombre. Si que pesa sí. Me paro aquí un momentito. Ahora no pasa ningún coche. Si él me viera. Pero ya no. Ya no puede nada. Y yo tampoco, esa es la verdad. Yo tampoco nada. Llegué tarde. Qué lejos está esa pared. La mano se me duerme. Sueño eterno para él. Y Dios que me conserve lo mejor. Que aún eso lo conservo. Espero que tenga pesadillas allí donde esté. Los muertos no leen el pensamiento. Dicen que tampoco los vivos. Eso es mentira. Empuja vieja, que ya falta poco. Él sabía lo que yo pensaba, sólo con mirarme a los ojos, o no sé, serían mis gestos que siempre lo dicen todo. Sin una palabra. No te quejes y tira para adelante. Bueno me paro un poquito más. Total ya no tengo prisa ¿Quién habrá dejado estos trastos viejos junto al contenedor? Esta es igualita a mi cómoda. Un poco más vieja, todo hay que decirlo, maltratada. Como si le hubieran dado una tunda de palos. Los cajones son igualitos. Ya casi llego, pero mejor me paro otro poco, que me falta el aire. Si es que no estoy para estos trotes. Y claro, sin el bastón. No me lo iba a traer también, ¿con qué mano lo iba a coger? Si es que estás tonta. Son tantos años. Si estás más vieja que el colchón. Al principio nos gustaba tanto este colchón. Y qué poco duró el gusto. No nos faltaría de na. Ahora que he llegado hasta aquí, no me voy a rendir, no lo voy a dejar aquí en medio. Tapa demasiado el paso. Pero es que ya no puedo más. Y luego Dionisio se apoderó de él. Como si fuera sólo su cama. Como de todo. Mejor sola. Y la gente que poco madruga. Ni un alma. Y mi niño se tuvo que ir de casa. Y ni una palabra. Volverá para enterrarme, le avisarán las vecinas. Para tirar mis trastos, como yo tiro los de Dionisio. Parece que no pasa ni el tiempo, ya debería haber amanecido. Qué haraganes. Y no hay un hombre por ahí que acerque el colchón a la pared. Nada o todo. No nos faltaba de nada. El muy... De nada, de nada, pero todo para él. Tal vez yo tenga la forma de Dionisio como este pobre colchón que se le quedó la marca. Todo en mi casa tiene la forma de Dionisio. Todo está deformado por él. Todo no tiene forma. Ya, ahí se queda el colchón, no puedo más.

2.11.07

REFLEXIONES







Algo que he leído en el blog de mi amigo Eugenio “Dedalus” titulado “Donde todo tiene su sentido” me hizo pensar en algunas ideas que he encontrado en un libro de Enrique Rojas ,“¿Quién eres?” y la influencia que tienen para mí en la escritura.
Mi amigo argumenta que es en su final donde todo cobra sentido ¿Es la muerte para un hombre como el párrafo final de un cuento? ¿Son las últimas palabras de una novela las que hacen que todo lo demás cobre sentido? No sé si literatura y vida están tan conectadas como en un principio parece o tal vez sea esa una relación engañosa. Está claro que hoy en día vivimos, a pesar de todo, de espaldas a la muerte, esclavizados bajo el mito de la eterna juventud. Como muy bien dice Enrique Rojas, catedrático de psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid en su libro, “En la actualidad muchos individuos viven como si la muerte no existiera. Se sitúan de espaldas a ella. En varias culturas anteriores, sin embargo, sucedía lo contrario: la egipcia, la griega, la romana, la occidental desde la Edad Media al Romanticismo…El gran silencio que existe hoy sobre el tema seguramente desaparecerá con el tiempo y, como se trata de un movimiento cíclico, volverá a tener relevancia en una cultura bien trabada”
Puede que al escribir una historia nos olvidemos demasiado a menudo de nuestro objetivo, ese final que lo cierra todo, ¿Cómo prefieres escribir con un final prestablecido o dejándolo surgir?

16.10.07

AVÍSAME CUANDO TE MUERAS


El dormitorio está en penumbra, a duras penas puedo abrir los ojos. Huele a té recién hecho, aunque el aire viciado de la habitación lo transforma en olor a hierbas medicinales.
Despertarme es siempre una monótona alegría. Es una fiesta de placer levantar los párpados con dificultad y ver a mi marido instalado viendo la tele. Aislado de la realidad, con los auriculares bien ajustados. Me incorporo con ilusión pensando que tal vez esté viendo las noticias pero a los pocos segundos, me desanimo al comprobar otra vez, que es una de sus grabaciones de la consulta de su médico favorito, el doctor Uriarte, el urólogo, aunque bien podía ser el cardiólogo, el neurólogo, el otorrino o cualquier otro especialista a los que acude con asiduidad. El doctor Uriarte es un fenómeno como orador, describe con todo lujo de detalles el aparato urinario y da todo tipo de consejos de los cuales mi marido, sabiamente, se aplica los que le da la gana. “No retenga durante mucho tiempo las ganas de orinar”. Ya ves a Jaime visitando el cuarto de baño religiosamente, en periodos exactos de una hora. Pero el bueno del señor Uriarte, también dice que “se realice ejercicio físico de forma regular” y ahí lo tienes todo el día tirado en la cama.
—¡Carai! Cómo quema la taza— grita mi marido.
—Jaime, espavila, quítate los auriculares. Levántate y ponte en marcha, que ya es tarde.
—Aprovecho un ratito mientras desayuno aquí mi taza de té, en la cama.
—Está bien, pero pon las noticias y quita eso.
—No empieces a amargarme el día que ya estoy bastante preocupado, no me encuentro bien. Ya sabes que me relaja escuchar al doctor.
Me retengo un poco, no quiero preguntarle qué es lo que le pasa hoy, por miedo al aluvión de síntomas pero sé perfectamente que espera mi pregunta de una manera ansiosa. Él quita la clavija de los auriculares para que yo también disfrute al escuchar a su doctor Uriarte, me muero de ganas.
—Bien ¿Qué te pasa?
—Estoy mal, tengo muchas sensaciones extrañas.
Tengo la impresión de que mis yemas de los dedos notan más de lo normal el frío o el calor ¿A ti qué te parece Teresa? ¿Puede ser algo grave?
—Gravísimo. Debes llamar al médico inmediatamente.
—¿Si? ¿Y a qué especialista llamo?
—Mejor no te contesto a esa pregunta. Deberías levantarte ya, vas a llegar tarde al trabajo.
—Hoy no creo que pueda levantarme, además me duelen los riñones y veo sombras raras, cosas que se asoman por el rabillo del ojo.
—¡Dios, qué cruz¡ Por favor Jaime, dime que no es verdad que te vas a quedar otro día en la cama.
—Tú siempre igual, no te das cuenta de lo que sufro. Y pensar que ayer mismo estuvimos en urgencias.
—Si, y, hoy seguro que tendremos que volver con nuevos síntomas.
Se acomoda de nuevo los cascos acariciándolos con suavidad y su cara se ilumina como si fuera un niño escuchando un cuento de los labios de su madre. Se le cae incluso la babilla. Intenta mojar un melindro en su taza de té pero no atina. Una vez lo consigue le da vueltas al dulce, como si tratara de la cucharilla, entonces, las partículas del melindro flotan y se hunden alternativamente, formando un caldo imbebible.
A mí se me va la fuerza, me aflojo y me deshago entre las sábanas, no tengo ganas de enfrentarme al día y menos con él en casa. Me tapo la cabeza y como para comprobar si algo ha cambiado, la destapo en un movimiento rápido. Me gustaría sorprenderlo mirándome, comprobando si estoy viva. Pero no. Su cara es ahora un remanso de paz, la grabación ha debido llegar a la parte en la que el doctor le empieza a hacer una descripción minuciosa de todos los medicamentos que debe tomar. Saborea los gustos amargos y dulzones de los jarabes y experimenta la dificultad de pasar las gigantescas píldoras por la estrechez de su garganta maltrecha. Estoy segura de que siente las friegas de alcohol y respira los efluvios que lo embriagan.
—¿Te acordaste de comprar todos los medicamentos que te encargué?—me grita sin darse cuenta de su tono de voz y yo le arranco los auriculares.
—Sí Jaime.
—No te olvidarías de ese producto nuevo que anuncia la tele para la hidratación de los pies. Últimamente me duelen mucho.
—Si Jaime, te huelen mucho.
—¿Cómo dices?
—Que sí Jaime.
—Perdona, es que tampoco escucho bien, esto no debe ser normal.
—Tienes razón.
—Ves, ya te lo digo, estoy muy mal. ¿También te acordaste del alcohol y el algodón? No te lo repetí y andamos muy escasos.
—Si Jaime.
Un silencio caliente y monótono me empuja a dormirme de nuevo. Sueño. Veo la imagen de una cámara que nos enfoca desde arriba como si estuviera colgada en el techo. Dos cuerpos separados el uno del otro, en la misma cama, refugiados con la sábana. De nosotros sólo se ven las formas, como montañas nevadas vistas desde un avión ¿Quienes son los que se esconden debajo de la sábana? ¿Queda algo que merezca la pena destapar? Entonces me despierto de golpe. Me incorporo y estudio los movimientos de Jaime. Abre el cajón de su mesita y saca el pastillero de la mañana. Píldora roja, píldora amarilla, píldora azul. Apura la taza de té y la deja sobre la mesilla. Saca entonces la pequeña libreta donde anota las constantes, la apoya sobre sus piernas. Saca el termómetro. Se lo coloca debajo de la axila y con la otra mano rebusca en el cajón. Sé perfectamente lo que busca, pero yo se lo he escondido. Recupero una idea que tuve hace tiempo. Es la última oportunidad. Me levanto, me dirijo al armario y saco una caja grande donde guardo todo lo necesario para intentarlo por última vez. Él ni siquiera me mira. Me quito el camisón, lo lanzo contra la cama y me visto con la ropa que hay en la caja. Miro a Jaime y ni se inmuta, todavía no se ha dado cuenta de nada. Ahora coge un espejito y se revisa la lengua y las amigdalas. Levantando las cejas, con miedo a olvidarse, anota la temperatura con cara de fastidio, como el que quisiera ver en unos números, el resultado del boleto ganador. En su caso, una temperatura por encima de los 37 grados. Por un momento dudo. Saco la maleta del altillo y la lleno con rabia, sólo incluyo lo imprescindible, algunas cosas ya estaban dentro desde hace mucho tiempo, tal vez demasiado. No sé por qué me molesto. Me da pena, en el fondo es tan indefenso. Aparto de nuevo la maleta y sigo con mi disfraz. Una vez que me he colocado la bata blanca y el estetoscopio al cuello, Jaime me clava los ojos. De un codazo destruye la pirámide construida con cientos de envases de medicamentos que se amontonan en su mesita de noche. Me meto en la cama blandiendo un talonario de recetas que hago restallar y él parece volverse loco. Entonces saco el tensiómetro que había escondido en el bolsillo de mi bata y se lo enseño timidamente, él lo sigue con los ojos. Cuando pienso que vamos a hacer el amor, a Jaime le entra un ataque de tos, tan fuerte que dudo si es real o no. Miro sus aspavientos y sus gestos de galán de películas de risa. Salto de la cama, cojo la maleta y sobre ella le extiendo una receta con un mensaje: “Avísame cuando te mueras”.