
Cada año que asisto a la presentación de alguno de los libros, me planteo si sigue siendo adecuada la discriminación positiva hacia las mujeres y todavía creo que sigue siendo necesario. Si para un hombre es difícil dedicarse a escribir para una mujer, lastimosamente sigue siendo el doble de difícil.
El libro de Margarita Espuña (escritora también de otros libros publicados como: “Lágrimas rojas, Tania , compañera del Che”, “Las orillas del Sena”, “La mujeres tienen mucho cuento” “Morir por amor a la vida” y “Tres tazas de café”) , “El creador de historias” es una historia tierna e intimista. Reivindica el poder terapéutico de la escritura, el papel de herramienta humana para encontrar nuestros más íntimos secretos, aquellos que no sabemos descubrir a simple vista. Pero ese papel tan solo es una de las vertientes de la escritura ya que ésta se pone también al servicio de los demás. La escritura es capaz de crear mundos que cada persona asimila como suyos. Cada lector se identifica con una parte de la historia y el narrador se convierte en un verdadero escritor.
El libro narra el pequeño milagro cotidiano visto a través de un torturado y solitario quiosquero que no acepta su realidad y escribe como terapia su trauma juvenil que permanece secreto hasta el final de la novela, para culminar en un final esperanzado y abierto.
Disfrutamos de la tarde mi amigo Dedalus y Carmen Lafay (finalista del premio con su novela “Nosotras y ellos, seducir en Barcelona”) hablando de nuestros proyectos y de lo importante que es “pasarlo bien en el camino” (igual que la vida, la escritura es un viaje), escribir como locos, riendo y llorando aunque nunca lleguemos a verlo publicado, nadie dijo que fuera fácil. El cóctel, un éxito ( con canapés muy buenos, de esos que llenan los auditorios, el jamón ni probarlo, voló como si tuviera alas) Volvimos a casa con el libro firmado por la autora, “Por los amores perdidos”.