2.8.09

EL BESO DE KLIMT

"El beso" de Gustav Klimt

Al ver aquel cuadro en el museo de Viena, reconocí que éramos nosotros.
Pincelada a pincelada yo había creado un amor de ficción. Los colores eran brillantes, de un dorado pasado de moda. Pequeñas figuras como moléculas habían formado nuestra personalidad. Tú siempre tan cuadrado y anguloso, con esa visión tan pesimista de las cosas pero a la vez tan real. Yo tan redonda, configurada por millones de círculos infinitos que no llevan a ninguna parte, tan soñadora e incapaz de enfrentarme con la realidad. Así llegamos hasta nuestro punto álgido. Nos fundimos en ese beso irreal que nos llevó a sentir un orgasmo de colores. El amor resbalaba hacia abajo, hasta el suelo. Nacieron pequeñas flores que volaron como mariposas. Arrastraron el telón que separaba el escenario de la platea donde la rutina lo mata todo. Dejaron al descubierto el miedo y el terror al ver cumplidos los sueños, siempre tan peligrosos. Salí corriendo como siempre y aún ahora, al mirar el cuadro, me sorprendo al descubrir que el nombre del autor no es el mío.
(Dedicado a Rosa, lo prometido es deuda)

4 comentarios:

C. Martín dijo...

Me ha encantado el cuadro y el texto; es más, yo diría que has copiado mi pensamiento... :-))

letras de arena dijo...

C. Martín, Un saludo y gracias por pasarte por aquí.
Hasta pronto.

malditas musas dijo...

Buen texto.

Extraño tus pinceles!

Abrazote
musa

Robërto Loigar dijo...

Texto + cuadro= Deliciosa bebida